Por otro lado, también las empresas están reduciendo sus créditos en vez de aumentarlos, utilizando el dinero disponible que tienen para amortizar deudas, sin que tampoco llegue a la economía del ciudadano.
Por último, el principal indicador de la crisis española, el paro, ha puesto freno a su caída, pero sin que ello suponga que la gente se haya puesto a trabajar. Actualmente, el Departamento de Análisis de Bankinter estima que la tasa de paro empezará a bajar tanto en un escenario optimista como pesimista, sin embargo, lo hará de una forma lenta y tendrán que pasar años para que el desempleo descienda del 15 o el 20%. Esto hace que para muchos desempleados, la afirmación "yo no noto nada" cobre más sentido aún.
Todo esto provoca la dualidad de opiniones a la que asistimos actualmente, porque dependiendo del dato que utilicemos para medir la mejora de la economía, se extraen diferentes conclusiones, todas ellas ciertas.

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